SABAH FAKHRI

Sabah Fakhri: La mística milenaria de la música siria

(Gentileza Diario Sirio Libanés)

Te invitamos a conocer a Sabah Abu Qaws, conocido artísticamente como Sabah Fakhri, emblemático artista de la voz y el canto tradicional sirio, altamente reconocido en todo el mundo árabe asi como a nivel internacional por su eximia carrera y su alta categoría artística profesional.

 

Sabah Abu Qaws nació en Alepo un 2 de mayo de 1933, ciudad donde creció. Estudió en la Academia de Música Árabe en Alepo, y se trasladó a la Academia de Damasco, donde se graduó en 1948.  Finalizado sus estudios decide viajar a El Cairo, Egipto, y estudiar con los más grandes exponentes de la música árabe de la época, al mismo tiempo que comienza a realizar conciertos en Siria.  El líder nacionalista sirio Fakhri Al Barudi apreció su voz, y la describió como «majestuosa», apadrinando la carrera del joven Sabah, a través de fomentar sus capacidades y facilitar su entrada a la Estación de Radiodifusión Siria.

Bajo la influencia de Barudi, Abu Qaws comenzó a grabar canciones y cantos tradicionales de Alepo, sobresaliendo en las muwashahat (canciones de origen andaluz). Fue influenciado por las grandes tradiciones de la canción árabe y comenzó a practicar el “mawal”, un estilo popular de poema recitado en tono dramático. En agradecimiento por la ayuda de su mentor, el joven artista de 17 años, reemplazó su apellido Abu Qaws comenzando a utilizar el nombre artístico de Sabah Fakhri.

Rapidamente obtuvo una amplia audiencia en Damasco y Alepo, y saltó a la fama en 1960 cuando comenzó a aparecer por las noches en la televisión nacional. Fakhri se concentró en melodías clásicas árabes y música tradicional de Alepo, interpretando clásicos de todos los tiempos como Said Al Asari, Ya Mal Al Sham, o Ib’atli Jawab. A principios de la década de 1960, apareció en comedias de televisión protagonizadas por el dúo sirio Doreid Lahham y Nihad Quali. También actuó en programas de televisión como Nagham al-Ams (la melodía de ayer) y al-Wadi al-Kabir (El Gran Valle) con la cantante argelina Warda. En esa misma década ayudó a fundar el Sindicato de Artistas en Siria.

Durante una carrera de 50 años, Sabah Fakhri logró llevar la música de Alepo a todos los rincones del mundo árabe y preservar un estilo de música que está siendo descartado por una nueva generación de artistas árabes, que están utilizando música electrónica y video clips para promover su canciones, en lugar de una voz fuerte, melodías adecuadas, y letras profundas. Sabah se ha establecido como el rey de tarab, un término árabe para definir la música que es tan buena que se apodera del oyente y el melómano.

Su compromiso patriótico lo llevo en  1990 al Parlamento Nacional, desempeñándose como diputado por Alepo. En 1992, entró en el libro Guiness de los Récords por ser el primer artista en llevar adelante un show sin pausa, durante diez horas.

Un periodista que informó sobre otro memorable show: “Sabah Fakhri en la ciudadela de Alepo”, describió el concierto diciendo:

«Efectivamente, allá abajo en el escenario, un hombre bastante corpulento de algo diminuta estatura había aparecido de la nada. Miró a la multitud durante un tiempo, luego se acercó lentamente hacia los músicos, con los que sin prisa intercambiaron algunas palabras. Finalmente el show parecía a punto de comenzar. Sabah Fakhri, vestido con un traje oscuro y corbata y mirando más como un hombre de negocios que mi idea de una estrella adorada, agarró el micrófono pasado de moda, desentrañando su cordón mientras medía sus pasos por el escenario; entonces, sin previo aviso, su voz se elevó hacia los cielos. Era fuerte, pura y muy distintiva. No hay manera de que uno pueda confundir su voz con nadie más, con haberlo oído una sola vez. Le otorga a los oyentes uno de esos raros momentos de gracia durante los que se sienten enfrentados a la perfección. El cantante, junto con sus músicos, se transubstanciaron: formaron una composición impoluta, un conjunto totalmente armonioso. Este tipo de música no toca solo el intelecto, sino algo mucho más primordial. Es tan puro y nostálgico como el sonido del nay en el crepúsculo, o una llamada a la oración al amanecer. El concierto duró más de cuatro horas, al final de la cual el cantante, como si estuviera en trance, comenzó a girar a la música, cada vez más rápido, no muy diferente a un sufí ejecutante del zikr, con lo que el entusiasmo de la audiencia fue llevado a un paroxismo».

El 12 de febrero de 2007, le fue concedida la orden Siria al mérito y la excelencia por el presidente Bashar Al Asad en reconocimiento por sus logros en la recuperación y el restablecimiento de la herencia artística Siria. Es también digno de mencionar que las altas esferas de Egipto, le dieron también un homenaje por su larga carrera musical, título que comparte con las grandes voces de la música árabe como son Om Kalthoum, Abdel Halim Hafez o Farid El Atrash. En la actualidad Sabah Fakhri se encuentra completamente retirado, aunque continúa su labor por la difusión y la enseñanza de la música y las artes árabes.

 

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